Comunicación con el equipo sanitario

Los profesionales que configuran el equipo médico serán un gran soporte para que puedas superar la enfermedad proporcionándote no sólo cuidados médicos sino también apoyo, información y orientación.

Una comunicación fluida con ellos te ayudará a pedirles información, a transmitirles tus dudas y preocupaciones y reducirá miedos innecesarios.

El enfermo tiene derecho a preguntar todo lo que considere adecuado y a expresar su opinión cuando vaya a tomarse alguna decisión importante. No siempre es fácil solicitar información. El nerviosismo, el miedo, las prisas impiden que el enfermo solicite aclaraciones a muchas de las dudas que le surgen.

A continuación te ofrecemos algunas pautas que pueden facilitar la comunicación con el equipo:

  • Define la información que quieres antes de acudir a la cita médica. Piensa en lo que sabes y lo que deseas saber. Es útil escribir previamente todo aquello que quieres consultar. De este modo evitarás que los nervios o las prisas faciliten el olvido de algo importante.
  • Busca el momento adecuado. El tiempo de las consultas es limitado.  Para facilitar que el médico te preste la máxima atención es conveniente comentarle, desde el principio, la intención de realizarle una serie de preguntas.
  • Lleva un cuaderno de anotaciones médicas. Llevar la información bien organizada te permitirá poder explicarla de forma rápida y breve.  Anota todas las visitas, los medicamentos que tomas, las pruebas realizadas, las  fechas y los resultados y los síntomas qué más te preocupan. Si tienes las cosas claras tendrás más tiempo para hablar de lo que te interesa.
  • Realiza preguntas cortas y directas. Una cada vez, y espera a que el médico responda y a que lo hayas entendido para realizar la siguiente.
  • Expresa tus preocupaciones sin sentirte inhibido. El médico está para ayudarte, no para juzgarte. Necesita disponer de toda la información que puedas proporcionarle para poder realizar valoraciones más adecuadas sobre tu situación.
  • Recuerda que también el personal de enfermería oncológica está capacitado y preparado para escucharte.
  • Sé claro y directo a la hora de expresar tus preferencias, deseos y necesidades. Por ejemplo, ante la sugerencia del médico de que le gustaría hablar en privado, simplemente díle por ejemplo “preferiría que mi hijo estuviera presente”.

A continuación te ofrecemos una serie de posibles preguntas:

  • Preguntas sobre el diagnóstico
    • ¿Qué tipo de cáncer tengo?
    • ¿Qué pruebas me van a realizar? ¿Son dolorosas?
    • ¿Cuánto tiempo tardarán en darme los resultados de las pruebas?
    • ¿Tengo que seguir algún tipo de recomendación durante estos días?
  • Preguntas sobre el tratamiento y los efectos secundarios
    • ¿Cuáles son los tratamientos recomendados en mi caso? ¿Por qué? ¿Qué objetivos tienen?
    • ¿Qué efectos secundarios pueden aparecer? ¿Cómo afectarán a mi vida? ¿Cómo pueden cambiar mis actividades cotidianas durante el tratamiento? ¿Podré seguir trabajando?
    • ¿Cuánto tiempo pueden durar? ¿Puedo hacer algo para aliviar estos efectos?
    • ¿Cuáles son los síntomas o efectos secundarios sobre los que debo informar? ¿A quién debo llamar?
    • ¿Cómo será la cicatriz?
    • ¿Necesitaré estar en el hospital para recibir el tratamiento? ¿Durante cuánto tiempo?
    • ¿Por qué se dan tratamientos diferentes?
  • Preguntas sobre el seguimiento
    • ¿Con qué frecuencia tengo que venir a revisión?
    • ¿Qué tipo de cuidados deberé seguir?
    • ¿Cuándo podré reanudar mis actividades normales?
  • Preguntas sobre información específica o recursos de ayuda
    • ¿Dónde puedo solicitar ayuda psicológica?
    • ¿Dónde puedo solicitar una consulta con el fisioterapeuta?
    • ¿Dónde me pueden informar sobre ayudas sociales? ¿Con quién tengo que hablar para recibir ayuda?
    • ¿Existen organizaciones en las que pueda obtener más información acerca del cáncer?

ANÉMONA, a golpe de remo.

El Club Náutico (CN) de Benidorm, el Club de veteranas de Remo y ANÉMONA, han impulsado un proyecto para iniciar en el remo a mujeres que han padecido cáncer de mama, al haberse constatado que esta actividad deportiva es beneficiosa para la prevención y tratamiento de algunas secuelas físicas y psicológicas de la enfermedad.

El remo es uno de los deportes acuáticos más completos ya que proporciona condicionamiento físico y fortalecimiento muscular, es una novedad que sea tan beneficioso para aquellas mujeres que atravesaron por un cáncer de mama.
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Según el estudio realizado por la Raia Olímpica de Remo USP de San Pablo (Brasil), llamado “Remama”, reveló que el remo es una de las mejores actividades para la rehabilitación de las secuelas que produce el cáncer de mama, y también para disminuir la posibilidad de reincidencia del mismo.

Este deporte disminuye la reincidencia porque las mujeres ganan resistencia física, lo que hace que su sistema inmunológico mejore, el cual es esencial para combatir la aparición de nuevas enfermedades.

Además, el remo es muy bueno para reducir la hinchazón de los brazos (linfedema) que se genera como consecuencia del tratamiento (intervención quirúrgica) y para obtener equilibrio corporal.
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Es un enfoque para promover la salud y la concienciación del cáncer de mama que está impulsado por las mujeres con la enfermedad y que se extiende a otras mujeres y les ofrece un mensaje de esperanza y apoyo. Se trata de ayudar a cambiar las actitudes hacia la “vida después del cáncer de mama”, y se anima a las mujeres a llevar una vida plena y activa.”

‘Anémona, a golpe de remo’, se inició con unas jornadas durante los días 13 y 14 de octubre del 2017, donde 10 mujeres que han superado el cáncer mama y 10 mujeres no afectadas, recibieron unas nociones de este deporte. Tras una sesión de calentamiento salieron al mar dos faluchos en los que integrantes de la asociación se iniciaron en este deporte junto a remeros y remeras del club.

Actualmente, la actividad de remo se realiza una o dos veces a la semana, donde se incrementa el bienestar social y emocional, al ayudar a las 20 mujeres a reintegrarse en el entorno como parte de un grupo o equipo.

¿Cómo decirle a tu hijo que tienes cáncer?

emocionesEs una noticia que nadie quiere dar y nadie quiere escuchar. Pero cuando es inevitable, ¿cual es la mejor manera de decirle a un hijo que tienes cáncer?

Qué decir y cómo hacerlo en 10 claves.

  1. Practica antes qué es lo que les vas a decir y cómo vas a contestar a las preguntas que te puedan hacer. Empieza con frases cortas y simples.
  2. Habla con honestidad, evita darles ideas engañosas y utilizar términos confusos.
  3. Llorar está bien porque le da a entender a los niños que mostrar emoción es normal.
  4. Si sientes que no puedes hacerlo tú solo pide ayuda a alguien con quien el niño tenga mucha confianza para que te acompañe durante esa conversación.
  5. Escoge un lugar tranquilo y un momento del día calmado para poder hablar y dales tiempo a los niños a procesar la información. No tengas miedo a los silencios.
  6. Si tienes varios hijos intenta decírselo a todos a la vez.
  7. Pregúntales si hay algo que les preocupa en particular y no tengas miedo de decir “no lo sé” si hay alguna cuestión que no puedes responder.
  8. No asumas que ellos tienen los mismos miedos que tú y no hagas promesas que no puedes cumplir.
  9. No trates de hacer predicciones, habla de lo que sabes ahora.
  10. Diles que los quieres y asegúrate de que entienden que siempre van a estar bien cuidados.

¿Cómo reaccionan los niños?.

Aunque cada niño es diferente, se pueden distinguir las posibles reacciones de los niños en tres grupos de edad.

  • De 3 a 5 años

Los niños más pequeños pueden pensar que uno puede contagiarse de cáncer como de una gripe o que ellos mismos causaron el cáncer porque se portaron mal. Lo que puede ayudar es decirles que nada que dijeron o hicieron causó el cáncer y explicarles que es una enfermedad y que estás haciendo lo posible para mejorar con la ayuda del médico.

No te sientas mal si inmediatamente después de la conversación se van a jugar tan campantes, o si reaccionan como si nada pasara y no tienen ninguna pregunta.

Algunos de los niños más pequeños también pueden tener una regresión en su comportamiento, por ejemplo pueden empezar a hacerse pis en la cama, a tenerle miedo de la oscuridad, chuparse el dedo o comportarse agresivamente, golpeando o mordiendo.

  • De 6 a 11 años

Los niños de esta edad pueden entender un poco mejor qué es el cáncer pero a menudo rellenan los huecos en la información con sus propias ideas. También pueden creer que el cáncer se puede contagiar, que ellos lo pudieron causar de alguna manera y que todo el mundo que tiene cáncer se muere.

Se pueden sentir tristes, enfadados, ansiosos, culpables y avergonzados. Puede que no puedan prestar atención en el colegio o al contrario, que se empiecen a esforzar más de lo habitual.

Es posible que les preocupe estar separados de ti y que se sientan nerviosos ante los cambios.

Es conveniente avisar al colegio de lo que está pasando y preparar a los niños ante los posibles cambios en tu aspecto físico. También se recomienda avisarles cuando vaya a haber cambios en el personal que los cuida.

Otra recomendación es hacerles saber que no todo el mundo que tiene cáncer se muere.

  • Adolescentes

Los adolescentes pueden sentir una gama de emociones difíciles de expresar y pueden necesitar tiempo y espacio ellos solos para sobrellevar la noticia. También tienden a buscar apoyo en sus amigos.

Pueden reaccionar con una especie de estado de negación que puede ser irritante para el padre enfermo pero para ellos puede ser un buen mecanismo para lidiar con la enfermedad. También pueden tener dificultades para enfrentar sus propias emociones y no ser ellos mismos o querer tener más independencia y a la vez sentir culpa por ello.

Se recomienda darles espacio para procesar sus sentimientos, mantener en pie las reglas de la casa, animarlos a ver a sus amigos y responder a sus preguntas y preocupaciones. Los adolescentes buscarán información sobre la enfermedad en internet así que es bueno recordarles que no todo lo que se lee en la red es cierto y sugerirles algunas páginas web con información de confianza.

Con los adolescentes hay que mantener abiertos los canales de comunicación y buscar maneras alternativas de estar en contacto si es necesario, como charlar en el coche, con mensajes de texto o incluso dejando post-its por la casa.

Cómo paliar el estrés o la ansiedad ante el cáncer

El estrés o la ansiedad es una reacción fisiológica del organismo para afrontar una situación que se percibe como amenazante, la persona siente que está bajo presión mental, física o emocional. Hoy en día, es bastante frecuente padecer un cierto nivel de estrés o de ansiedad, pero éste debe ser tolerable y no afectar de forma negativa a nuestra vida.

Hay determinadas situaciones que pueden aumentar nuestro nivel de ansiedad, ya sean rutinarias u otras menos comunes: personales, problemas en el trabajo, relaciones amorosas, o las enfermedades.

En el caso de las personas enfermas de cáncer, no es infrecuente que padezcan en algún momento, de angustia o un nivel de estrés elevado, sintiendo que no pueden controlar su vida o los cambios debidos a la enfermedad.

El estrés es uno de los factores que afectan de forma muy importante a la calidad de vida de los enfermos, siendo clave en el tratamiento de la enfermedad. El cuerpo reacciona al estrés, dotándole de mayor fuerza y rapidez para escapar de una amenaza percibida, pero unos elevados niveles de estrés o una situación de ansiedad durante un periodo de tiempo prolongado, pueden llegar a provocar problemas de salud importantes alterando el funcionamiento del sistema inmunitario o del aparato digestivo, o dando lugar a la aparición de insomnio, depresión, enfermedades coronarias,….

Diversos estudios no han encontrado una relación directa que determine que el estrés es una de las causas que origine cáncer, si bien es verdad que el estrés puede ser uno de los efectos de padecer esta enfermedad.

Hasta ahora, no hay evidencias científicas que demuestren que el control del estrés mejora la supervivencia del cáncer, pero sí que este control ayuda a desarrollar una vida saludable y mejora el bienestar físico y mental del paciente. Estudios experimentales han demostrado que el estrés psicológico puede afectar al crecimiento y la extensión de la enfermedad.

Para intentar disminuir ese nivel de estrés o ansiedad, es fundamental el apoyo de familiares y amigos, pero además, podemos llevar a cabo alguna de las siguientes propuestas:

  • Técnicas de relajación o meditación.
  • Actividad física moderada.
  • Vida saludable y alimentación cuidada.
  • Sesiones grupales o terapias en organizaciones especializadas.
  • Realizar actividades que nos relajen: manualidades, pintura, escritura, etc.
  • Practicar nuestros hobbies: desde coleccionismo de sellos a la lectura, escuchar música, realizar puzzles, caminar, jugar a las cartas,…
  • Acudir a nuestro médico especialista.
  • Controlar la medicación con antidepresivos y ansiolíticos.

Referencias:

Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, http://www.cancer.gov/

Los beneficios de la fisioterapia en el cáncer de mama

La detección precoz y los nuevos tratamientos están reduciendo la mortalidad que conlleva el cáncer de mama; si bien persisten las secuelas, especialmente relacionadas con los efectos secundarios de la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.

El linfedema es uno de los más conocidos, desde el trabajo de Vicenta Pallarés, fisioterapeuta en la asociación, intenta abordar la prevención, tratamiento y asesoramiento sobre este problema. Mediante el drenaje linfático, el vendaje compresivo, el vendaje kinesiológico, ejercicios activos y el autoconocimiento su objetivo es posibilitar que la paciente pueda continuar con sus actividades lo más precoz y autónomamente posible.

No hay que olvidar que existen más efectos secundarios del tratamiento, gracias a la asociación, las pacientes pueden verse acompañadas durante todo el proceso.

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¿QUÉ SE REALIZA?

  • mejorar la condición de la piel en el área intervenida
  • mejorar la restricción en la movilidad del brazo del lado afecto
  • valorar y tratar las posibles asimetrías en la musculatura de espalda, cuello e incluso de cadera y miembro inferior
  • atender las posibles patologías de la musculatura respiratoria
  • identificar dificultades en las AVD (actividades de la vida diaria) y asesorar si es necesario sobre ayudas técnicas
  • incentivar y asesorar sobre actividad física saludable y regular
  • favorecer la incorporación al trabajo.

Vivir la sexualidad con cáncer de mama

Los tratamientos antitumorales producen unos efectos secundarios que pueden afectar a la vida sexual de la paciente de cáncer de mama: disminución del deseo, sequedad vaginal que le puede producir dolor con el coito y también otros efectos de tipo psicológico, como una baja autoestima.

La sinceridad con la pareja, el expresar abiertamente lo que te gusta y lo que no te gusta, dejar volar la fantasía y autoconvencerse de que la vida sexual puede continuar e incluso mejorar, son formas de luchar contra una situación que es tan real como superable. Es posible que para solucionar la sequedad vaginal haya que usar algún gel a fin de lubricar las zonas íntimas y poder hacer el amor sin dolor. Es posible también, y eso sólo depende de cada paciente y de su compañero, que sea el momento para descubrir que la sexualidad es mucho más que la penetración, que el placer no debe nunca etiquetarse y que se puede sentir mucho placer acariciando y dejándose acariciar en zonas que convencionalmente no han sido catalogadas como erógenas.

El disfrute del sexo es una cuestión física  y psíquica, personal e intransferible que cada cual debe vivirla como mejor le parezca. No hay que obsesionarse si el orgasmo se resiste porque ese es el camino más corto para que desaparezca definitivamente de nuestras vidas. Es preciso vivir el sexo y dejar que el cuerpo se exprese como quiera.

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Ciertamente, es muy duro sentirse mutilada cuando te han privado de una parte íntima y muy femenina, pero hay que pensar que esa situación no hace perder feminidad, que se puede seguir siendo seductora y gustar a los demás, sobre todo con el convencimiento de que lo que se ha extirpado es algo que sólo podía hacer daño y que, ahora, una vez liberada de un inquilino tan poco recomendable, no hay ningún motivo para no poder seguir disfrutando de la vida, del sexo, de la gente que amas, de los amigos y de todo aquello que nos motivaba antes de la intervención. Podemos y debemos seguir haciéndolo. Pensar así ayudará sin duda a ganarle la batalla al cáncer.

Referencias:

ANÉMONA en el encuentro de FECMA en Santander.

Durante los días 22 y 23 de junio de 2017, ANÉMONA ha asistido y participado en el encuentro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, bajo el título: “Avanzar en la dimensión humana del SNS desde las aportaciones del conocimiento y la innovación: la visión de las mujeres con cáncer de mama’”, con el patrocinio de FECMA (Federación Española de Cáncer de Mama).

El principal objetivo era reflexionar y debatir sobre la humanización de nuestro Sistema Nacional de Salud.santander_00

Bajo la dirección del doctor José María Borrás, Coordinador Científico de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, el Encuentro contó con la participación de expertos y profesionales de la Sanidad y mujeres de diversas asociaciones de mujeres con cáncer de mama integradas en FECMA.

Los aspectos tratados se resumen en estos títulos: “Planes de control de cáncer en la Unión Europea”. “Avances en oncología desde la innovación y la humanización de la atención”. “Impactos sobre la sostenibilidad de la atención oncológica como consecuencia de la incorporación de nuevos fármacos y de nuevas tecnologías”. “La receta electrónica y la historia clínica como elementos de cohesión del Sistema Nacional de Salud”. “Avances en la medicina personalizada”. “Supervivencia, metástasis y cáncer de mama (Resultado del Proyecto)”.

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ANÉMONA participó en la mesa redonda “Avances en oncología desde la innovación y la humanización de la atención”, defendiendo un Sistema de Salud universal, público, gratuito y de calidad, además de incidir con nuestra visión sobre cómo profundizar en esa dimensión humanista de nuestra sanidad pública.

Aportamos una perspectiva reflexiva de una mujer – paciente de cáncer de mama, que se siente sujeto activo y, como tal, pretende influir con honestidad en el diseño y desarrollo de las políticas de salud y en los proyectos de investigación e innovación.

Las nuevas exigencias y realidades sociales plantean desafíos a nuestro Sistema Nacional de Salud, y las mujeres con cáncer de mama, que no somos ajenas a esas realidades, porque somos pacientes y usuarias de la sanidad pública, estamos involucradas en un compromiso de defensa de un sistema en el que creemos y de apoyo a unos profesionales que sentimos como nuestros principales aliados.

Pilates: una buena opción para mujeres con cáncer de mama

Ante un diagnóstico de cáncer de mama, la realidad nos dice que muchas mujeres suelen abandonar la actividad física que realizaban. Y, es más, siguen sin hacer deporte durante el tratamiento e incluso cuando se ha superado el cáncer. Sin embargo, numerosas investigaciones han mostrado que el ejercicio físico es una alternativa eficaz y segura para mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas. Y una muy buena opción puede ser el Pilates, un tipo de ejercicio que se adapta a todas las edades y estados de forma física, incluso a personas enfermas o convalecientes.

Así, según se publica en la revista Geysalus, del Grupo Español en Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), se trata de una actividad física ideal y muy beneficiosa para las mujeres que padecen la enfermedad.
Sus beneficios.

No nos cansamos de repetir las múltiples ventajas de la práctica de ejercicio. Y sus beneficios son tanto físicos como psicológicos. El deporte en general, además de los beneficios fisiológicos ya conocidos como aumento de la capacidad funcional, incremento de la fuerza muscular, disminución de la fatiga o mayor control del dolor, induce una mejoría emocional. Entre estos segundos beneficios se encuentran la reducción de la ansiedad y la depresión, mejora de la autoestima, mayor sensación de control y de satisfacción con la vida.

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Pilates, un ejercicio saludable y fácil de practicar.

El Pilates, además, es un ejercicio de bajo impacto, consistente en realizar ejercicios muy lentos y progresivos que no causan dolor ni te dejan sin aliento. El informe publicado por el GEICAM recomienda empezar con dos o tres sesiones con un monitor particular, que estará pendiente de que no se sienta ninguna molestia. Posteriormente, cuando se conozca en qué consiste y las posturas básicas, se recomienda incorporarse a sesiones de grupo, e incluso practicar en casa.

Mi pareja y el cáncer de mama

Durante la enfermedad, tu pareja puede ser una gran fuente de apoyo. Dale la oportunidad de compartir contigo la situación que estás viviendo.

Aunque tú eres la protagonista y tú eres la que debe tomar las principales decisiones, puedes hacerle partícipe de la información que recibes, de las consultas médicas, o pedirle que te ayude a decidir o que te acompañe cuando vas a recibir tratamiento.

Aunque muchas pacientes prefieren evitar malestar a sus familiares y no comparten con la pareja sus momentos de tristeza, temor o preocupación, vivir junto a la otra persona estas situaciones es una opción, que evitará que os sintáis alejados uno del otro.

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¿Si él fuera el enfermo, no querrías tú estar a su lado en todo momento por si te necesita?

Algunos consejos:

  • Pide lo que necesites. Tu pareja no puede adivinarlo. A veces, puedes necesitar estar sola y en otros momentos querrás compartir lo que estás sintiendo. Pero recuerda, que pidas ayuda no significa que no puedas seguir haciendo cosas por ti misma.
  • Pídele su opinión, implícale en la toma de decisiones. Aunque tú decidas en última instancia, valorar conjuntamente las cuestiones a decidir puede facilitarte el proceso.
  • Escucha a tu pareja. También puede estar sintiéndose mal.
  • Trata de mantener una buena comunicación.
  • La pareja está para lo bueno y para lo malo. Llorad juntos, si es necesario, compartid los momentos más duros. Puede ser una experiencia que os una y fortalezca la relación.
  • Procurad encontrar espacios y tiempos para la pareja y la intimidad.
  • Seguid compartiendo momentos cotidianos, aparentemente insignificantes.
  • Si observas que tus relaciones sexuales se están deteriorando, y para ti constituyen una parte importante de vuestra relación, plantéale cómo puedes mejorarlas. Puedes buscar ayuda de un psicólogo especializado si sentís que solos no podéis hacer frente a esta nueva situación.

 

Mi pareja no me apoya lo suficiente

En algunos momentos puedes sentir que tu pareja no te dedica el suficiente apoyo y atención. Es posible que tú misma, en un afán por ahorrar sufrimiento a tus seres queridos, estés dando una imagen de persona fuerte que puede hacer pensar al otro que no lo estás pasando tan mal o que no necesitas ayuda.

A veces la pareja está negando la enfermedad y pretende continuar como si no pasara nada. Puede ocurrir que no sepa qué hacer ni cómo comportarse contigo.

En ocasiones, los conflictos que existían anteriormente se agudizan con la presencia de la enfermedad. Si éste es tu caso y no recibes la ayuda que necesitas, es normal que te sientas decepcionada, sola o dolida. Te sugerimos cómo puedes afrontar esta situación:

  • Haz saber a tu pareja que necesitas su apoyo. Dile cómo te sientes y aclárale qué necesitas en concreto. Es posible que haga falta que se lo pidas con mayor claridad. Especifícale si lo que necesitas tiene más que ver con lo emocional (por ejemplo que te abrace, que te escuche, que esté a tu lado) o con cuestiones prácticas (que te ayude con los niños, con las tareas domésticas).
  • Si no consigues cambiar la situación, busca alternativas. No pierdas mucho tiempo lamentándote de cómo te gustaría que fuera todo. Es algo que a veces ocurre. Por ejemplo, puedes recurrir temporalmente a alguien que te ayude en casa o con los niños. O puedes hacer la compra a través de Internet o por teléfono.
  • Busca apoyo en otras personas: padres, amigos, otros familiares, un psicólogo, un grupo de apoyo… Si lo necesitas, comparte con ellos cómo te sientes.
  • Si no te ves con fuerzas para afrontar las dificultades que están surgiendo en tu relación de pareja en estos momentos, posponlas para más adelante, cuando estés más recuperada.

La Alimentación en Pacientes Oncológicos

La dieta es una parte muy importante del tratamiento contra el cáncer. Tanto durante el proceso de la propia enfermedad como, en los efectos secundarios derivados  de los diferentes tratamientos podemos alterar la forma de alimentarnos y, como consecuencia, poder llegar a causarnos desnutrición. Éste estado puede provocar un empeoramiento en nuestro estado de salud.

Mantener un buen estado nutricional y buenos hábitos alimenticios, nos ayuda y favorece durante el desarrollo y el proceso de la enfermedad. Ayuda a tolerar mejor posibles efectos secundarios derivados de tratamientos, aumentar la eficacia de los mismos aplicados y a sentirnos mejor y más saludables, mejorando así nuestra calidad de vida.

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Ante determinadas situaciones propias de la enfermedad o por los tratamientos derivados, podemos experimentar diferentes circunstancias relacionadas con la alimentación. Algunas de ellas, por ejemplo,  pueden ser: falta de apetito, sensación de saciedad muy rápida o cambios en el olor y el sabor de determinados alimentos.

Para aliviar algunos de estos efectos, existen determinadas acciones que podemos realizar en nuestro día a día como por ejemplo, variar de alimentos y su forma de cocinarlos, comer acompañado, crear un ambiente cálido y relajado, mantener distancia con los olores de la cocina, comer más abundante en las horas de mayor apetito, reposar después de comer…

La dieta constituye una parte muy importante de la terapia. Comer adecuadamente antes, durante y después de los tratamientos ayuda a sentirnos más fuerte, a tolerar mejor el proceso y a mejorar, por tanto, la calidad de vida.

Mantener nuestro estado nutritivo equilibrado y sano, ayuda a sobrellevar mejor los tratamientos y sus posibles efectos secundarios, ayudándonos a tener una mayor sensación de bienestar.