La detección precoz en el cáncer de mama es clave de cara a su curación.

La detección precoz en el cáncer de mama es clave de cara a su curación. Por este motivo, es fundamental que todas las mujeres conozcan aquellas medidas indispensables para poder diagnosticarlo de forma temprana.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. De hecho, solo en España se diagnostican alrededor de 25.000 nuevos casos al año.

Afortunadamente los avances en investigación y tratamientos médicos han aumentado de forma muy significativa los índices de supervivencia, si bien, una de las claves es la detección precoz de la enfermedad.

En ese sentido, cabe destacar que un diagnóstico temprano del cáncer de mama permite actuar más rápidamente y, en consecuencia, alcanzar una mayor probabilidad de curación.

El tamaño y la extensión del tumor son algunos de los factores más determinantes para establecer el pronóstico de esta enfermedad. Así pues, todas las mujeres deberían conocer las medidas indispensables destinadas a detectar un cáncer de mama en sus primeros estadios.

–       No olvides acudir a tus revisiones ginecológicas. En general, las mujeres deberían acudir a su ginecólogo al menos una vez al año para su visita de control con el objetivo de detectar de forma precoz el cáncer de mama y otras enfermedades ginecológicas, por lo que no pospongas tu revisión.

–       Realiza tus mamografías de control. En función de tu riesgo de desarrollar un cáncer de mama, tu ginecólogo te recomendará realizar mamografías periódicas a partir de cierta edad. Generalmente, suele ser alrededor de los 45 años aunque, ante la presencia de determinados antecedentes familiares, es posible que debas realizarla a edades más tempranas

Las mamografías pueden ayudar a encontrar tumores en una etapa muy temprana, cuando el tratamiento será más eficaz incluso años antes de que se presenten síntomas o signos visibles

Por esta razón, sigue las recomendaciones de tu ginecólogo y empieza con las mamografías anuales de control en el momento que así te lo indique.

–       Dedica un tiempo a explorarte los pechos. Es importante que estés familiarizada con el aspecto de tus senos para así poder detectar cualquier cambio e informar inmediatamente a tu ginecólogo.

De este modo, trata de encontrar un hueco en tu agenda cada mes, preferiblemente los días posteriores a la menstruación, y dedica unos minutos a palpar tus mamas y axilas.

–       Conoce las señales de alerta del cáncer de mama. Hay síntomas que deben hacernos acudir sin demora al médico para que pueda valorarlos.:

  • Asimetría,
  • Endurecimiento o hundimiento en las mamas
  • Irregularidades en el contorno
  • Menor movilidad de uno de los pechos al levantar los brazos
  • Alteraciones de la piel (aparición de úlceras, cambios de color o hoyuelos tipo ‘piel de naranja’)
  • La retracción o la secreción por el pezón
  • La detección de un bulto en el seno o la axila.

La autoexploración de mamas se recomienda precisamente porque te ayudará a identificar estas señales en caso de presentarse.

Sin embargo, no te alarmes antes de tiempo, pues estos síntomas también pueden aparecer asociados a otras enfermedades benignas y debe ser un médico quien lo valore antes de emitir un diagnóstico

Ten presente en todo momento que, pese a ser una enfermedad con una incidencia significativa entre las mujeres, el porcentaje de curación actual del cáncer de mama es muy alto y se incrementa cada año.

Así pues, no olvides estar atenta a posibles cambios en tus pechos, acude al médico ante cualquier duda y, sobre todo, realiza puntualmente tu revisión ginecológica anual.

 

 

Enlaces: http://www.san.gva.es/documents/246911/251004/guiasap030prevcaginmama.pdf

 

http://www.sp.san.gva.es/biblioteca/publicacion_dgsp.jsp?cod_pub_ran=865619799

Incapacidad laboral y cáncer de mama

La importancia de esta enfermedad reside en los costes indirectos que provoca la misma, derivada de los prolongados periodos de Incapacidad Temporal que suele conllevar.

En España se diagnostican unos 26.000 casos al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores del sexo femenino en nuestro país. La mayoría de los casos se diagnostican entre los 35 y los 80 años, con un máximo entre los 45 y los 65 periodo activo laboralmente.

Igualmente hay que poner de relieve que no son raros los casos en que se producen Incapacidades Permanentes cuando las limitaciones funcionales del paciente son incompatibles con la actividad laboral.

La valoración de la Incapacidad Laboral deberá ser realizada una vez que se haya estabilizado el proceso y habrá de estudiarse no solamente la situación del paciente sino también una serie de factores pronósticos y por supuesto las limitaciones o secuelas debidas a la propia enfermedad.

La presencia de un cáncer de mama en pacientes en que se ha realizado una masetectomia y vaciamiento de axilas provoca graves limitaciones funcionales en la mujer que lo sufre.

El tratamiento adecuado suele provocar secuelas de distinto carácter, bien sea psicológicas, funcionales o estéticas pero la más frecuente y con mayor repercusión en estos enfermos es la aparición del linfedema en el brazo situado en el mismo lado de la mama afectada.

Las medidas a tomar en estos casos se indicará después de conocer el tipo y causa del tumor que lo ha originado y en los casos que procedan es obvio que se tratará la causa del linfedema.

Tribunal médico

En los Tribunales se discute con demasiada frecuencia sobre la existencia o no de Incapacidad Permanente en el grado Total para pacientes que ejercen profesiones que requieren sobrecarga de la extremidad afectada por la masetectomia. Los supuestos más frecuentes suelen ser los de dependientas, peluqueras, manufactureras o limpiadoras.

En algunos casos los Tribunales declaran la inexistencia de Incapacidad Permanente en grado alguno, pues las Sentencias señalan que aunque la trabajadora puede tener ciertas molestias pero sus funciones no requieren de un esfuerzo físico de las extremidades superiores.

En otras ocasiones se deniegan por no constar que en su trabajo se requiera un gran esfuerzo físico.

Los supuestos más frecuentes de concesión de Incapacidad Permanente Total son aquellos en que existen situaciones de tirantez y dolor en la extremidad afectada por la operación extirpatoria, junto con las recomendaciones medicas de evitar posturas mantenidas y el ejercicio de fuerza con la extremidad.

En otras ocasiones se conceden por tener que utilizar material de utillaje de diverso peso, trasportarlo y tener que mantener posturas forzadas con los brazos o utilizar esporádicamente la fuerza con la extremidad afectada.

Lo esencial en estos supuestos, a parte de la objetivación de un grado suficiente de limitación, es que la profesión habitual requiera fuerza o movimientos repetitivos en el brazo afectado, o también la posibilidad de sobrecargar el brazo cogiendo pesos.

La Incapacidad Permanente Absoluta suele estar reservada a situaciones de linfedemas que concurran con otras patologías además del cáncer de mama, destacándose los trastornos depresivos, que como bien es fácil de imaginar se producen.

Así se conceden en algún supuesto en el que hay un cáncer de mama, linfedema, con limitaciones funcionales severas y un trastorno depresivo mayor grave, que se ha cronificado y es de muy mal pronóstico, ya que en tales situaciones la persona estará limitada para la interrelación social y personal de forma severa.

Fuente: José Alberto Andrioaa-indemnizaciones.com

El 4 de febrero se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer, cuyo objetivo principal es concienciar a la población

El próximo 4 de febrero se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer, una de las principales causas de muerte en nuestro país. No en vano, las estadísticas señalan que uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres padecerán esta enfermedad a lo largo de su vida.

En relación a tan señalada fecha, en la que en todo el mundo se presta especial atención a esta enfermedad, el 4 de febrero fue instaurado en el año 2000 como Día Mundial Contra el Cáncer con el fin de concienciar aún más y movilizar a la sociedad a escala global para mejorar la prevención y el control de esta patología.

La Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) es la plataforma que encabeza esta campaña a nivel mundial, y entre sus objetivos destaca el interés por erradicar mitos y creencias equivocadas de la mentalidad colectiva, que todavía siguen existiendo a día de hoy en relación al cáncer. Del mismo modo, en esta jornada se pretende hacer una llamada de atención para reducir al máximo el impacto que dicha patología tiene sobre la población. Por ello siempre se hace hincapié en las medidas de prevención que existen en la actualidad, apostando por una detección precoz, y se ofrece información sobre los tratamientos y cuidados más eficaces.

Diez datos sobre el cáncer

Avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos diez datos destacables reflejan a la perfección y dan buena muestra de lo que esta enfermedad supone a escala global.

– 1. Hoy en día se conocen más de cien tipos diferentes de cáncer, de modo que cualquier parte del cuerpo puede ser afectada por este mal.

– 2. Cada año fallecen unos ocho millones de personas debido al cáncer, convirtiéndose así es una de las principales causas de muerte del mundo.

– 3. Más del 70% de estas muertes tienen lugar en Asia, África, Sudamérica y América Central.

– 4. Teniendo en cuenta las cifras mundiales, los cinco tipos de cáncer que sufren más comúnmente los hombres son, de mayor a menor cantidad, los de pulmón, hígado, estómago, colon o recto y esófago.

– 5. Del mismo modo, los más registrados en la mujer son los de mama, pulmón, estómago, colon o recto y cuello del útero.

– 6. El consumo de tabaco aparece en las estadísticas como la principal causa prevenible de esta enfermedad en todo el globo. Igualmente, es el responsable directo del 20% de los fallecimientos registrados.

– 7. Una quinta parte del total de cánceres aparecidos en el mundo son producidos por una infección crónica. A modo de ejemplo, éste es el caso del papilomavirus humano (PVH), que provoca el cáncer del cuello uterino, o del virus de la hepatitis B (VHB), origen del cáncer hepático.

– 8. Los tipos de cáncer que cuentan en la actualidad con mayor impacto en la salud pública son los de mama, cuello del útero y colon o recto, patologías que con los avances de hoy en día se pueden sanar si son detectadas precozmente y se siguen los tratamientos adecuados.

– 9. Gracias a los conocimientos con los que cuentan los profesionales sobre el control del dolor y los cuidados paliativos, es posible reducir bastante el sufrimiento que padecen los enfermos.

– 10. Una cifra superior al 30% de los diferentes tipos de cáncer podrían prevenirse, sobre todo abandonando el consumo de tabaco, ingiriendo alimentos saludables, practicando deporte y reduciendo el consumo de alcohol. Además, en los países que se encuentran en vías de desarrollo, hasta el 20% de las muertes por esta enfermedad se podrían prevenir gracias a la vacunación contra el PVH y el VHB.

 

Fuente: OMS.

Como afrontar el miedo a una recaída tras haber padecido un cáncer de mama

Miedo: perturbación angustiosa del ánimo, por un riesgo o daño real o imaginario. Recelo o aprensión que uno tiene de que suceda una cosa contraria a lo que desea. Diccionario de la Real Academia de la Lengua

Una vez acabado el tratamiento y superada la enfermedad, suele quedar el miedo a que la enfermedad vuelva (recaída o recurrencia). En esta fase, los pacientes se vuelven más conscientes de las secuelas de los tratamientos (por ejemplo, los efectos de las intervenciones quirúrgicas, como puede ser el caso del cáncer de mama) y pueden requerir apoyo psicológico para afrontarlas.

Cuando el tratamiento termina, a menudo las personas esperan que la vida vuelva a ser como era antes de que les diagnosticaran el cáncer. Eso no pasa siempre. Es posible que tenga cicatrices permanentes en el cuerpo o que no sea capaz de hacer ciertas cosas que antes hacía fácilmente. Algunas personas tras la enfermedad se ven diferentes.

Las pacientes comentan que una de las cosas más difíciles después del tratamiento es no saber qué pasa después. Muchas expresan sentir una espada que está colgando y que en cualquier momento puede caer, este sentimiento se le denomina  «Síndrome de Damocles» y es el más frecuente en los supervivientes de cáncer.

Síndrome de Damocles: temor continuo a  la re-aparición de la enfermedad, probablemente este miedo se deba a que la paciente tiene dificultades para olvidar que tuvo la enfermedad  o algunos aspectos de la misma aunque hayan pasado muchos años desde el diagnóstico.

Con frecuencia, los valores de la persona han cambiado tras la enfermedad, y puede resultar duro volver a la misma rutina y responsabilidades de siempre. La finalización de los tratamientos y la vuelta a la vida normalizada requiere, por un lado, hacer frente a preocupaciones y miedos a las recaídas, y ansiedad ante las revisiones. Por otro lado, la recuperación de la a vida social, laboral, recreativa; así como la vida familiar, de pareja y sexual requieren un esfuerzo añadido por parte de la paciente.

Si ya has padecido cáncer de mama, puedes tener miedo de una posible recurrencia o hasta de morir por la enfermedad. Pero aunque sufras estos miedos, eso no implica necesariamente que vayan  a pasar. Padecer la enfermedad, no significa que volverá a aparecer o que morirás  por su causa. De todos modos, es normal que te preocupe una enfermedad que está tan presente en nuestro entorno, y que tal vez  ya conocías a través de una persona cercana o ser querido cuando te la diagnosticaron. Recuerda que las tasas de supervivencia en cáncer de mama han mejorado notablemente en España,  siendo en estos momentos aproximadamente del 80% de los casos diagnosticados; el diagnóstico precoz y los avances en los tratamientos médicos han favorecido este resultado, por ello mantener expectativas realistas, te puede ayudar a controlar el miedo.

En general, aunque es un miedo que esta presente desde el diagnostico de la enfermedad los momentos en que se hace más presente y se experimenta con mayor intensidad son: cuando finalizan los tratamientos médicos, las semanas previas a la revisión oncológica, cuando una conocida o persona cercana recae, o ante síntomas determinados que asocias con una posible recurrencia. En la mayoría de ocasiones estos pensamientos suscitan síntomas emocionales reactivos  que dependiendo de su intensidad y duración deben ser tratados de un modo u otro.

Querer conocer los síntomas que podrían indicar que el cáncer ha regresado es común en los supervivientes de todo tipo de cáncer. No todos los síntomas o problemas de salud que tengas deben alarmarte, es muy importante que hables con tu doctor sobre los signos específicos para el tipo de cáncer que tuviste y el tratamiento que recibiste

Así, compartir  estas preocupaciones con  tu médico puede ayudarte, él o ella te indicará tu situación real y valorará tu sufrimiento emocional,  esto le permitirá orientarte hacia el tratamiento adecuado.

Muchos sobrevivientes cuentan que a medida que pasa el tiempo, el miedo a que el cáncer regrese disminuye y cada vez piensan menos en su cáncer. Sin embargo, incluso años después del tratamiento, algunos sucesos pueden hacer que aparezca la preocupación por la salud.

Aunque el miedo que puedes sentir tiene una base real, puesto que se trata de un riesgo posible, recuerda que solo se pueden realizar estimaciones, pero nadie te puede asegurar de que vaya a pasar.  ¿Alguna vez te has planteado otros riesgos que corres? ¿Qué haces para minimizar estos riesgos?  ¿Cómo combates tus miedos? ¿Es el único miedo que tienes? Los recursos de que dispones para controlar otros miedos te pueden ayudar en este. Por ejemplo, puedes pensar que tu oncólogo ha establecido unos márgenes de seguridad que ayudan a que la enfermedad no vuelva a aparecer, por ello, aunque hayas terminado los tratamiento médicos activos, no estás completamente desprotegida ante la enfermedad ni eres una enferma, eres una mujer que ha tenido un problema de salud y lo ha solucionado. Ahora tu reto es recuperarte y recuperar tu vida.

En general, para disminuir la angustia emocional que te causa la incertidumbre de una posible recaída,  puedes seguir las siguientes recomendaciones:

  1. Infórmate, aprende sobre el cáncer, sobre lo que puedes hacer por tu salud ahora, esto te puede dar una mayor percepción de control. Algunos estudios sugieren que las personas mejor informadas acerca de su enfermedad y tratamiento tienen más probabilidad de seguir con sus planes y de recuperarse de los tratamientos más rápidamente que quienes no lo están
  2. Confía en la información que te proporciona tu oncólogo, esto te ayudará a tener una visión realista del problema. La relación médico paciente es fundamental para sentirse tranquilo.
  3. En cada visita, habla con tu doctor sobre los síntomas que sientes o te preocupan, cualquier dolor que estés experimentando o si tienes un problema físico que te impide realizar actividades cotidianas o que te molesta (como cansancio, insomnio, falta de impulso sexual, pérdida o ganancia de peso).
  4. Intenta no verte reflejada en otros casos conocidos, piensa que no todos los cánceres de mama son iguales ni necesitan el mismo tratamiento.
  5. Protégete de las personas que con su mejor voluntad te cuentan casos que conocen y no van o acaban bien, puedes interrumpirlas diciéndoles que tienes prisa o llegas tarde a una cita.
  6. No te dejes llevar por la información que recibes de los distintos medios de comunicación, y siempre guíate por lo que tu doctor dice.
  7. Normaliza tu vida lo máximo posible, si estabas satisfecha con tu vida anterior, vuelve  al trabajo si te ayuda, realiza las mismas tareas domésticas y familiares de antes,  busca tiempo para auto-cuidados y  entretenimiento etc. Si llegaste a la enfermedad con una vida insatisfactoria este es el momento para realizar cambios.
  8. Intenta limitar tu miedo, concrétalo en miedos más pequeños, puntúalos en intensidad de menor a mayor y trabaja sobre ellos. Compártelos con alguna persona de tu entorno con la que tienes confianza y sabe escucharte. Si no tienes a nadie o piensas que nadie te entiende, una opción es  buscar apoyo en grupos de autoayuda.
  9. Expresa tus sentimientos, los sentimientos de temor, enojo o tristeza pueden ser normales cuando estás muy preocupada o sientes miedo.  La capacidad de comunicar y controlar las emociones ayuda a muchas personas a sentirse menos preocupadas. Muchas personas descubren que cuando son capaces de expresar sus sentimientos, como el enojo y la tristeza, esos sentimientos se van, desaparecen. Algunos manejan  sus sentimientos hablando con amigos y familiares, con otros sobrevivientes de cáncer o con un profesional. Por supuesto, si prefieres  no hablar de tus miedos con otras personas, no lo tienes que hacer. De todas maneras tiene la posibilidad de expresar tus sentimientos pensando en ellos o escribiéndolos en un papel.
  10. Posiblemente pienses que si la enfermedad vuelve ya no hay nada que hacer, habla de ello con tu oncólogo. Una recurrencia no significa que tu cáncer es fatal. Con exámenes regulares, hay muchas posibilidades de que cualquier recurrencia sea detectada en una etapa temprana y tenga tratamiento.
  11. Puedes sentir que no podrías soportar pasar otra vez por lo que ya has pasado, o tener miedo de haber agotado el apoyo de tus familiares y amigos. Pero tanto tú como tus amigos y familiares, pueden estar mejor preparados, que en el primer episodio, para abordar una segunda vez. Piensa que no hay dos episodios iguales, que el tratamiento puede ser menos agresivo, puede que no sea quimioterapia….
  12. En los periodos previos a la revisión, y en las fechas en que tienes alguna prueba (mamografía, rastreo óseo…) no planifiques cosas que te resultan estresantes. Utiliza tus fuentes de apoyo (amigos, películas, yoga, religión) para sobrellevarlo de la mejor manera.
  13. Intenta mantenerte tan activa como puedas. Salir de la casa y hacer algo que valga la pena puede ayudarle a pensar en otras cosas distintas al cáncer y a las preocupaciones que éste trae.
  14. Busca la forma de sentirte más positivo con respecto a la vida. Concéntrate en experiencias positivas que mejoren tu calidad de vida, acepta quién eres y cómo eres, y rodéate de gente que te afirme como persona y apoye la forma en que manejas esta nueva etapa en tu vida. Emplea tu energía para concentrarte en el bienestar y en lo que puedes hacer ahora para mantenerte tan sana como sea posible.
  15. Elabora un plan de auto cuidados, es el momento de invertir en ti misma. Si te encuentras bien de salud podrás controlar mejor tus emociones y estas serán más positivas.
  16. Es recomendable que cuides tu alimentación, hagas un poco de ejercicio, intentes realizar actividades agradables para ti.
  17. Busca formas de relajarte.
  18. Si eres una persona que ya tenías problemas psicológicos antes del diagnóstico de cáncer de mama, coméntalo con tu oncólogo y pide ayuda desde el principio.

CLAVES PARA VENCER EL MIEDO

·         Acepta que tienes miedo, que es algo real y normal que, de una u otra forma, afecta a todas las mujeres supervivientes de un cáncer de mama

·         Míralo a los ojos y define un plan de acción

·         Disminuye su impacto aplicando pruebas de realidad ¿Qué me dice mi doctor? ¿Cuántas veces me he preocupado y luego todo estaba bien?

·         No dejar que el miedo te paralice. ¿Qué has hecho en otras ocasiones para controlar tus miedos? ¿De qué recursos dispones?

·         Pide ayuda. Acude a amigos, familiares, compañeros o especialistas y explícales qué te sucede.

·         Busca nuevas ilusiones y retos. Mira lo que hay alrededor y sumérgete en la vida.

Por último: recuerda que a este miedo debes hacerle frente desde el momento que se manifiesta,  cuanto más tiempo pase contigo, más difícil será manejarlo. Por ello, si el miedo se vuelve demasiado intenso y altera tu calidad de vida o te bloquea y te impide tomar decisiones, busca ayuda profesional. No tiene nada de malo aceptar que estás asustada o preocupada, y si buscas esta ayuda el miedo disminuirá rápidamente.

Fuentes

  • Vicenta Almonacid Guinot
  • Psico-Oncóloga
  • Servicio de Hematología y Oncología Médica
  • Hospital Clínico Universitario, Valencia.

 

SEDENTARISMO Y SALUD: BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

Se estima que entre el 30 y el 40% de la población adulta en España es sedentaria; es decir, realiza actividad física con muy escasa frecuencia. De hecho, la mayoría no cumplimos con las recomendaciones mínimas que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto es: al menos 150 minutos de actividad física moderada a lo largo de la semana. O, lo que es lo mismo, caminar a paso rápido durante 30 minutos, al menos cinco días.

Este fenómeno se debe principalmente a nuestro modo de vida. Cada vez menor número de actividades laborales requieren una alta demanda de actividad física, y nuestras jornadas se suceden sentados o de pie durante horas, sin apenas cambiar de postura. Los desplazamientos suelen llevarse a cabo en vehículos privados y/o transporte público, con lo cual es difícil cumplir las recomendaciones simplemente yendo y volviendo del trabajo. El uso de las nuevas tecnologías, además, ha potenciado un ocio sedentario, que gira en torno a los diferentes tipos de pantallas que existen.

Con un entorno tan poco propicio, es normal que nos cueste encontrar la motivación para buscarle hueco al ejercicio.

La práctica de ejercicio físico, clave para una mejor calidad de vida

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo para la salud en el mundo. Afecta a todo tipo de enfermedades, como son las no transmisibles: enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias. Cuando se asocia a la obesidad, es la causa de muerte de hasta el 4% de los casos de cáncer. Incluso, sin tener en cuenta el peso corporal, hay estudios que relacionan la inactividad física con el cáncer de mama y el cáncer de colon.

En cambio, cumplir con las recomendaciones mínimas de la OMS nos permite mejorar el funcionamiento de nuestro corazón y pulmones, así como la salud de nuestros músculos y huesos. La actividad física reduce el riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades no transmisibles, pero no solo. Incluso cuando ya padecemos algunas de estas enfermedades, y siempre y cuando no exista ninguna contraindicación médica, el ejercicio físico nos puede ayudar a mejorar nuestra calidad de vida.

El beneficio puede ser mucho mayor si no solo nos limitamos a cumplir las recomendaciones mínimas (150 minutos de actividad moderada a la semana), si no que intentamos llegar a los 300 minutos de actividad moderada a la semana. Esto se traduce por caminar a paso rápido durante 45 minutos cada día.

Ejercicio físico tras el confinamiento. Tenemos un mensaje para ti…

Como decíamos, el sedentarismo es un problema muy común en nuestra sociedad, sin embargo afecta de manera diferente a cada persona, y más en las circunstancias que estamos viviendo actualmente. Aún así, creemos que este atípico momento puede ser una pequeña oportunidad para ser más conscientes de la importancia de cuidar nuestra salud y evitar el sedentarismo en nuestro día a día. Por ese motivo, nos gustaría ofreceros un pequeño mensaje de ánimo a cada uno y cada una de vosotras:

A ti que… No has practicado ejercicio antes y no has creado la rutina en casa.

Entendemos tus dificultades y sabemos que en este contexto es difícil. No siempre es fácil o, incluso, posible hacer ejercicio en casa. Te animamos a reflexionar sobre para qué harías ejercicio y qué te gustaría y te sientes capaz de hacer. Los pequeños cambios, suman.

A ti que… Has creado una rutina nueva de actividad en casa durante la cuarentena.

Enhorabuena. Has conseguido aprovechar esta circunstancia para mejorar tu salud. Es muy valioso lo que has logrado y es importante no perderlo. Aprovecha esta nueva fase para abrir un nuevo espacio de actividad física para pasear, correr, montar en bici… Sería fantástico que pudieras aprovechar para complementar el ejercicio que ya estás haciendo y no sustituirlo.

A ti que… Tenías una rutina de ejercicio físico antes del confinamiento, pero no has podido mantenerla en casa

Lo ocurrido han sido circunstancias especiales, y es normal que te haya resultado difícil. Quizá este momento sea una oportunidad de retomar lo que dejaste. Aunque aún no hayamos recuperado toda nuestra normalidad, es posible que puedas aprovechar el espacio que se nos abre ahora mismo. ¿Te ves capaz?

A ti que… Ya tenías ganas de retomar tu actividad deportiva.

El momento ya ha llegado. Disfrútalo. Pero recuerda que llevas varios días sin moverte y puede que no tengas la misma forma física. No pasa nada, pero es importante prevenir las lesiones. Por ese motivo, tómatelo con calma. Mide tus capacidades y ve progresando poco a poco.

A todo el mundo…

Disfruta de la actividad física al aire libre respetando las recomendaciones para prevenir el contagio y no olvides calentar, hidratarte y echarte crema solar.

 Fuente: AECC.

 

«19 de octubre. Día Internacional del Cáncer de Mama.»

Desde Anémona queremos dar nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de cuantos han perdido la vida, a causa del COVID 19. Igualmente queremos transmitir nuestro apoyo a todos los que, por salud, economía etc. son afectados. Confiamos y deseamos que esta pandemia finalice y nos permita retomar nuestras vidas.

Conmemoramos el Día Internacional del Cáncer de Mama y queremos tener presentes a todas las compañeras que nos han dejado, estamos seguras que estén donde estén, nos siguen dando su apoyo para que continuemos el trabajo que juntas comenzamos.

Quizá no sea el momento para reivindicaciones, indudablemente nos sumamos al llamamiento para cumplir las normas de nuestras autoridades sanitarias, mientras dure esta pandemia de covid 19.  Pero intentamos retomar cierta normalidad y que se perciba en la atención primaria y hospitalaria. Es fundamental que nuestro sistema sanitario, recobre su actividad habitual.

Es primordial, que las mujeres afectadas activas laboralmente o no, tengan respuesta de las administraciones, en estos momentos de pandemia, ya que desafortunadamente, empezamos a conocer casos muy complicados en los que la supervivencia se hace muy difícil.

Por último y a nivel personal, quiero agradecer al grupo de mujeres voluntarias de Anémona, su implicación y compromiso por continuar con su labor a pesar del riesgo y del miedo. Siempre pensé que la principal riqueza de Anémona es su potencial humano, un equipo de voluntarias dispuestas siempre, a trabajar para conseguir dar apoyo y servicio, a las mujeres afectadas.

Quiero agradecer a nuestras profesionales, su entrega incondicional, su esfuerzo y  formación.

A pesar del covid, a pesar del cáncer, a pesar de .………… vamos a intentar conmemorar el Día Internacional de la mejor forma posible.

Juntas, alegres, agradecidas, con ganas de vivir y transmitir, hoy y mañana seguiremos trabajando, pero por encima de todo, celebrando la vida.

Gracias a todos los que colaboráis con Anémona, una vez más y de todo corazón tengo que deciros que sin vosotros, no sería posible nuestra labor.

Gracias a las Instituciones públicas y privadas (Generalitat, Diputación, Ayuntamientos, Fundaciones, Bancos), empresas colaboradoras, patrocinadores, etc…

Gracias por “colorear en rosa nuestras calles”, nos hace un poco más visibles y acompañadas.

 

María Botella

Presidenta de Anémona

Cáncer de mama y menopausia.

Qué es la menopausia

Según la definición de la Sociedad Internacional de Menopausia, la menopausia es el cese permanente de la menstruación provocado por una disminución de la producción hormonal debido al agotamiento folicular ovárico. En general, los 50 años es la edad promedio en la que se produce la menopausia, con límites que oscilan entre los 42 y los 56 años. La menopausia puede considerarse “no esperable” cuando se presenta antes de los 40 años (fallo ovárico precoz). Si aparece antes de los 45 hablamos de una menopausia precoz, y si sucede después de los 50 se denomina menopausia tardía.

Esta situación se incluye en el período vital denominado climaterio, fase de transición entre una etapa reproductiva a un estado no reproductivo y que tiene una duración de entre 2 a 8 años antes de la menopausia y que finaliza entre 2 y 6 años después. Estos cambios están producidos por las oscilaciones en los niveles séricos de estradiol, una hormona que se produce en los ovarios y las glándulas suprarrenales y que es responsable las características sexuales y de la aparición del ciclo menstrual.

Cáncer de mama y menopausia

La mayoría de los diagnósticos de cáncer de mama se producen en mujeres postmenopáusicas. Si la mujer es diagnosticada y tratada en el período premenopáusico, es posible que se presente una menopausia inducida por los diferentes tratamientos. Algunas de las situaciones en las que puede producirse esta inducción a la menopausia son las siguientes:

  • La quimioterapia puede producir el cese permanente de la menstruación dependiendo del tipo de fármaco/s empleado/s, sobre todo si la paciente se encuentra próxima a la menopausia natural.
  • La extirpación de los ovarios y trompas que en ocasiones se indica en aquellas mujeres sanas portadoras de mutaciones en los genes BRCA1/BRCA2 (cáncer de mama hereditario) y que predisponen a desarrollar cáncer de mama y cáncer de ovario.
  • La administración de fármacos cuya función es específicamente inhibir la ovulación y que se indican en ciertas pacientes con cáncer de mama.

Con la menopausia, las mujeres pueden experimentar una gran variedad de síntomas que incluyen síntomas vasomotores (como sofocos y sudores), síntomas urogenitales (como sequedad vaginal), síntomas musculoesqueléticos (dolor en articulaciones y músculos); bajo estado de ánimo y tendencia a cambiar rápida y abruptamente de estado emocional (labilidad emocional) o alteración en la vida sexual por disminución del deseo sexual (libido).

Síntomas vasomotores

Una sobreexpresión de los receptores de serotonina se ha vinculado a una fuerte disfunción del centro termorregulador en el hipotálamo. La sensación de calor se origina por una vasodilatación periférica, y por consiguiente va acompañada de un aumento del flujo sanguíneo cutáneo.

Las medidas generales del tratamiento de este tipo de síntomas que la mujer puede llevar a cabo para disminuir sofocos y sudores consisten en evitar desencadenantes como pueden ser las situaciones estresantes o las comidas picantes, el uso de varias capas de ropa que puedan añadirse y quitarse según la necesidad de cada momento, evitar el alcohol; dormir lo suficiente, practicar ejercicio físico, disminuir el peso corporal en al menos un 10% y realizar ejercicios de relajación.

Otras medidas más específicas pueden incluir la terapia no hormonal con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que se han utilizado con éxito moderado en el tratamiento de los sofocos en mujeres que no pueden o no desean usar estrógenos. Para aquellas pacientes que usan tamoxifeno, la coadministración de ISRS puede conducir a la inhibición de la enzima CYP2D6, que es la encargada de convertir el tamoxifeno a su metabolito más activo, el endoxifeno. La inhibición más potente de CYP2D6 se produce con paroxetina y fluoxetina, por lo que la recomendación es evitar estos medicamentos en usuarias de tamoxifeno. En estos casos las opciones más seguras incluyen venlafaxina, desvenlafaxina, escitalopam y citalopram.

Este tipo de terapias deben comenzarse utilizando primero la dosis más baja y ajustándola según sea necesario para evitar o minimizar los efectos adversos. El inicio de la acción es rápido, generalmente de unas 2 semanas. El tratamiento, además, debe reevaluarse cuidadosamente de forma periódica (cada 6-12 meses) porque los datos sobre el uso a largo plazo son limitados. Por último, estas terapias deben reducirse gradualmente durante 1-2 semanas para evitar los síntomas de abstinencia del fármaco.

Síndrome genitourinario de la menopausia (GSM)

El síndrome genitourinario de la menopausia (GSM), conocido anteriormente con el nombre de atrofia vulvovaginal, resulta molesto en más del 50% de las mujeres y tiene un impacto adverso en la calidad de vida, sobre todo en cuanto a la actividad social y las relaciones sexuales. El GSM es un síndrome crónico y progresivo que actualmente está infradiagnosticado y subtratado.

Los síntomas son muy variados y pueden afectar a la vagina, la vulva y el tracto urinario.  Los síntomas vaginales pueden incluir sequedad, pérdida de lubricación, dispareunia (dolor en el coito), prolapso (descenso) de la pared vaginal y sangrado vaginal, mientras que aquellos que afectan a la vulva  pueden ser sequedad, irritación o picazón y dispareunia. En cuanto a los síntomas que pueden afectar al tracto urinario, destacan las infecciones recurrentes, incontinencia de urgencia o de esfuerzo, disuria (dolor al orinar) y problemas de micción. Estos síntomas también pueden provocar un descenso de la libido, dispareunia y  disfunción sexual de la excitación y el orgasmo.

Para el tratamiento de los síntomas leves del GSM, el uso regular de humectantes vaginales puede ser efectivo en combinación con lubricantes en momentos próximos a las relaciones sexuales. Los humectantes se usan continuamente, excepto en el momento del coito, ya que pueden ser irritantes. Existen diferencias entre los lubricantes utilizados de forma aguda antes de las relaciones sexuales y las cremas hidratantes vaginales utilizadas crónicamente para mejorar el pH vaginal y la humedad. El médico puede indicar a cada paciente en qué momento utilizar cada uno. Actualmente hay muchos tipos de humectantes y lubricantes disponibles, incluso sin conservantes si es necesario.

En los síntomas más severos, por otra parte, las medidas anteriormente descritas no se consideran lo suficientemente efectivas. Un enfoque habitual es considerar la terapia de estrógenos vaginales a dosis bajas. Sin embargo, todas las preparaciones de estrógenos vaginales producen un grado menos de absorción sistémica que no excede los niveles postmenopáusicos normales. Parece que ese aumento en la exposición al estradiol de forma puntual puede usarse en pacientes con cáncer de mama.

Las dosis bajas de estrógenos vaginales en mujeres que toman antiestrógenos, tamoxifeno o raloxifeno podrían ser teóricamente más seguras que en las pacientes que no reciben estos fármacos. Algunos estudios han examinado el impacto de la administración de estrógenos vaginales en supervivientes de cáncer de mama con resultados tranquilizadores, al menos cuando el estrógeno vaginal se administra simultáneamente con tamoxifeno. Sin embargo, estos estudios no proporcionan pruebas contundentes sobre la seguridad de los estrógenos vaginales en pacientes que toman inhibidores de aromatasa (IA) como letrozol, anastrazol o exemestano.

Por otra parte, un estudio observacional de supervivientes de cáncer de mama que usaron tamoxifeno o IA no encontró un aumento de riesgo en la recurrencia del cáncer de mama con dosis bajas de estrógeno vaginal (anillo vaginal o tableta de 10 microgramos) durante un seguimiento medio de 3,5 años.

En general, se desaconseja el uso de estrógenos vaginales incluso a dosis bajas en supervivientes de cáncer de mama, particularmente en aquellas mujeres que reciben IA. Si fuese necesario recomendarlos, podría hacerse en algún caso siempre después de una consulta con el oncólogo y utilizando la dosis efectiva más baja de estrógeno vaginal recomendada.

Por su parte, el ospemifeno ha sido aprobado en Europa y América del Norte para el tratamiento de la dispareunia secundaria en mujeres postmenopáusicas sanas. Sin embargo, en la actualidad las asociaciones de ginecología recomiendan no indicarlo debido a la falta de datos sobre su seguridad y eficacia. Aunque los resultados parecen prometedores en una serie de estudios observacionales, ningún ensayo clínico ha demostrado su seguridad en pacientes con cáncer de mama.

Asimismo, en 2016 fue aprobada para tratar la dispareunia secundaria al GSM, la dehidroepiandrosterona (DHEA) intravaginal, pero tampoco se dispone de ensayos clínicos para el cáncer de mama.

Osteoporosis

Los estrógenos inhiben la reabsorción ósea y aumentan la liberación del factor de crecimiento de los osteoblastos (las células del hueso encargadas de sintetizar la matriz ósea), por lo que estas hormonas juegan, indirectamente, un papel importante en la regulación de la cantidad de calcio en sangre (calcio sérico).

En mujeres premenopáusicas, tanto la extirpación quirúrgica de los ovarios (ooforectomía) como la quimioterapia, que puede inducir como hemos explicado insuficiencia ovárica, provocan una reducción en los niveles de estrógeno y aceleran la tasa de reabsorción ósea. Sobre esta base se ha informado de una mayor tasa de osteopenia u osteoporosis y fractura ósea.

En mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama hormonosensible, los IA se han convertido en la terapia de primera línea frente al tamoxifeno. La reducción de los niveles de estradiol por estos fármacos contribuye a una reducción de la densidad ósea. En consecuencia, hay una disminución neta de la densidad ósea y un aumento en la tasa de fractura. Curiosamente, el tamoxifeno actúa como un estrógeno débil en mujeres postmenopáusicas, y a diferencia de los IA, aumenta la densidad ósea. Sobre esta base mecanicista, el tamoxifeno se asocia con menos fracturas óseas que el uso de IA.

Las fracturas mínimas por traumatismo son comunes después de un diagnóstico de cáncer de mama, siendo la fractura costal no patológica (producida por un traumatismo agudo o un traumatismo capaz de fracturar el hueso sano) la más común.

Los agentes profilácticos o de tratamiento para la osteoporosis incluyen bifosfonatos orales e intravenosos o subcutáneos como denosumab. Ambos tipos son efectivos, pero es necesario señalar que se asocian con una toxicidad rara que puede producir la muerte del tejido óseo de la mandíbula por pérdida de suministro de sangre (osteonecrosis) y fracturas femorales atípicas.

Síntomas psicológicos

Como hemos mencionado, los niveles de serotonina disminuyen en la menopausia. Este descenso se asocia con cambios en el estado de ánimo, labilidad emocional, alteración del ciclo sueño-vigilia y disminución de la libido. De hecho, la relación entre la menopausia y los síntomas depresivos y cambios de humor ha sido bien establecida.

La depresión mayor debe identificarse y tratarse con agentes farmacológicos específicos y/o terapia cognitiva conductual, aunque datos recientes respaldan el concepto de que los síntomas depresivos leves y la fatiga pueden ser en parte consecuencia de la interrupción del sueño y el despertar frecuente durante la noche debido a los sofocos. Son necesarios más datos para confirmar esta conclusión en mujeres con cáncer de mama específicamente.

Sexualidad

Con el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama es posible que aparezcan disfunciones sexuales, definidas como alteraciones que la mujer experimenta en una o más fases de su respuesta sexual durante un periodo de al menos 6 meses y que le producen malestar o dificultad para relacionarse sexualmente. Las alteraciones más frecuentes son el trastorno del deseo/excitación, trastorno del dolor genito-pélvico con la penetración y trastorno del orgasmo.

La etiología de la disfunción es compleja y multifactorial, lo que implica que su tratamiento también es difícil y no siempre efectivo. Además, sabemos que las preocupaciones sexuales pueden ser complicaciones angustiantes en las fases de diagnóstico, tratamiento y superación del cáncer de mama. Por ello, las pacientes deben en todo momento conocer las consecuencias que los tratamientos pueden tener en este sentido, saber que pueden mantener relaciones sexuales satisfactorias aunque puedan haber cambiado determinados aspectos de su sexualidad y comprender que la sensibilidad sexual permanece sea cual sea el tratamiento específico de su cáncer.

Por otro lado, los factores que intervienen en la sexualidad que podemos modificar incluyen el bienestar emocional, la calidad de la relación, la autoimagen corporal y la presencia o ausencia de sequedad vaginal.

En conclusión, hay que tener en cuenta que la menopausia es una etapa más en la vida de la mujer. Saber qué puede ocurrir durante este proceso y estar preparadas es nuestra mejor arma para afrontarla con optimismo y de forma positiva. Para ello, durante estos años será de mayor importancia cuidar la alimentación y consumir alimentos ricos en calcio y vitamina D para mejorar la salud ósea, así como evitar el sobrepeso  y, como siempre, realizar actividad física.

 

Fuente: GEICAM

Cáncer de mama en el varón

El cáncer de mama es el cáncer más diagnosticado a nivel global, y la primera causa de muerte asociada al cáncer en las mujeres. Por su parte, el cáncer de mama en el varón es mucho más infrecuente y supone alrededor del 0,25% de todos los tumores diagnosticados en el varón y menos del 1% del total de diagnósticos de cáncer de mama. Eso sí, estudios epidemiológicos recientes ponen de manifiesto que este incidencia está aumentando alrededor del 1,1% al año y, pese a lo raro del diagnóstico, el registro de Surveillance, Epidemiology and End Results (SEER) identificó en un estudio publicado en el año 2015 un incremento de la incidencia de este tipo de tumor de mama en las últimas tres décadas.

Particularidades del tumor de mama en el varón

Factores de riesgo

Los factores de riesgo conocidos para el desarrollo de esta patología incluyen:

  • La presencia de mutaciones genéticas y, más notablemente, en el gen BRCA2Estas alteraciones en los genes se transmiten de generación en generación y aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de mama en personas de la misma familia. En este sentido, la mayoría de estudios poblacionales indican que el 10-15% los hombres con cáncer de mama tienen una mutación en BRCA2. Además, aproximadamente el 5-10% de los hombres con esta mutación desarrollarán cáncer de mama a lo largo de la vida, y existe cierta evidencia de que los varones portadores que desarrollan el tumor tienden a tener una enfermedad más agresiva. Las mutaciones en otros genes– como CHEK2, CYP17 y MLH1- también se relacionan con el desarrollo de cáncer de mama en el varón.
  • La historia familiar. En relación al punto anterior, la existencia de cáncer de mama en familiares cercanos indica un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. En el caso de tener una historia familiar fuerte de cáncer de mama (varios familiares de primer y segundo grado como hermanas, madres o abuelas que han tenido la enfermedad o casos en la familia de cáncer de mama en el varón), es posible que los profesionales recomienden consultar una Unidad de Consejo Genético en oncología que realice el estudio genético pertinente.
  • La edad. El riesgo de desarrollar cáncer aumenta con la edad. Según los datos disponibles en la actualidad, la mediana de edad del diagnóstico es ligeramente mayor que en el caso de las mujeres, alrededor de los 60 años.
  • Ciertas condiciones que alteran el balance de estrógenos/ andrógenos en el organismo, en general aumentando la cantidad de los primeros y disminuyendo la de los segundos. Entre ellas se encuentran enfermedades hepáticas como la cirrosis hepática, la obesidad o el síndrome de Klinefelter, así como el tratamiento con ciertos medicamentos como los empleados en la terapia hormonal para el cáncer de próstata.

Características tumorales

La presentación típica del tumor de mama en varones es en forma de masa palpable indolora unilateral (en una sola mama) de localización central subareaolar o excéntrica al complejo areola-pezón con afectación precoz del pezón. La mayoría de casos (85-90%) de cáncer de mama en el varón corresponde a un carcinoma ductal infiltrante. Alrededor del 65-90% de estos tumores expresan receptores hormonales de estrógenos y/o progesterona.

Debido a la infrecuencia del tumor de mama en varones, los datos actuales sobre el tratamiento y su seguimiento óptimos son todavía limitados. Actualmente la mayoría de algoritmos de tratamiento y seguimiento son extrapolados de la gran cantidad de estudios realizados en la mujer, siendo especialmente escasos los datos acerca del seguimiento de varones supervivientes de cáncer de mama. La evidencia disponible en relación a este subgrupo de pacientes deriva de pequeñas series de casos retrospectivas o de bases de datos diseñadas para otros propósitos.

Los datos iniciales de algunos estudios actuales indican que existen diferencias en las características biológicas entre el cáncer de mama en la mujer y en el varón: mayor positividad del receptor hormonal (tumores hormonosensibles), mayor edad y mayor proporción de enfermedad ganglionar al diagnóstico. Muy pocos casos de tumores de mama en el varón pertenecen a los subgrupos HER2 positivo (5%) y triple negativo (1%).

Como consecuencia de una enfermedad más avanzada con una mayor afectación ganglionar y una mayor edad en el momento del diagnóstico, los pacientes varones tienen una tasa de supervivencia menor en comparación con las pacientes mujeres. Los factores clínicos y patológicos más importantes para definir el riesgo de recaída incluyen, entre otros, el tamaño del tumor primario y su grado de diferenciación celular, la afectación de los ganglios linfáticos regionales y la expresión en las células tumorales de los receptores hormonales (de estrógeno y/o progesterona) y de HER2. La limitación de estos factores es su capacidad reducida para identificar a aquellos pacientes con un riesgo elevado de recaída y que realmente deben ser tratados con quimioterapia adyuvante.

Registro GEICAM  de cáncer de mama en el varón

El registro Cáncer de Mama en el varón de GEICAM tiene como objetivo analizar de forma retrospectiva aproximadamente 1.000 casos de cáncer de mama en el varón diagnosticados en  unos 60 hospitales españoles entre los años 2000 y 2017 para poder aportar a la literatura existente resultados epidemiológicos, clínicos y del tratamiento y seguimiento realizados a estos pacientes. Asimismo, ante la dificultad del manejo y seguimiento de los mismos, este proyecto también busca realizar una caracterización genética y molecular de los tumores que permita obtener una clasificación del cáncer de mama en el varón y evaluar su capacidad pronóstica frente a las características clínico- patológicas clásicas y los subtipos tumorales identificados en cáncer de mama en mujeres. Se busca que la información obtenida sea de gran utilidad a los profesionales involucrados en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento del cáncer de mama, así como a pacientes y a la sociedad, proporcionando datos de interés sobre el patrón de presentación al diagnóstico y la evolución de los varones españoles con cáncer de mama y de utilidad en la estimación de los requerimientos de la enfermedad en sus diferentes etapas: neoadyuvancia (antes de la cirugía), adyuvancia (después) y metastásica. Desde la perspectiva de los pacientes, este quiere contribuir a aumentar su conocimiento sobre la patología y jugar un papel más activo en la toma conjunta de decisiones para su abordaje.

Además, este estudio puede ser una fuente de información de gran interés a partir de la cual es posible definir y contestar nuevas preguntas de investigación en el manejo del cáncer de mama en el varón en España.

Fuente: GEICAM.

 

 

¿Puedo quedarme embarazada?

Embarazo tras el cáncer de mama

Los avances producidos durante los últimos años en el abordaje y el tratamiento del cáncer de mama han propiciado que, a día de hoy, más de 8 de cada 10 mujeres superen la enfermedad a los 5 años del diagnóstico y que por lo tanto la población de largas supervivientes continúe aumentando. Esta situación, sumada al hecho de que también están en aumento los casos de diagnósticos de cáncer de mama en mujeres menores de 45 años, favorece que muchas mujeres jóvenes puedan no haber cumplido su deseo de ser madres en el momento del diagnóstico y que, una vez pasado el tratamiento, puedan plantearse la posibilidad de quedarse embarazadas.

 

Aunque hasta hace unos años la recomendación habitual de los profesionales era contraindicar el embarazo en supervivientes de cáncer de mama, hoy sabemos que la gestación tras la enfermedad no empeora el pronóstico ni aumenta el riesgo de recaída, por lo que es segura para aquellas mujeres que la deseen. En general, el tiempo mínimo de espera que se recomienda para quedarse embarazada depende del riesgo de recaída y el tipo de tumor de cada paciente y oscila entre los 2 y los 3 años  tras el diagnóstico para las mujeres con receptores hormonales negativos, un período que se prolonga hasta los 5 años en mujeres que han padecido un tumor hormonosensible. Tras la finalización del tratamiento, la recomendación es esperar al menos 6 meses tras la finalización de la quimio/ hormonoterapia. Estos plazos se consideran estimativos, ya que la evidencia solamente ha mostrado que la supervivencia empeora en mujeres que quedaron embarazadas antes de los 6 meses tras finalizar su tratamiento oncológico, pero a partir de este plazo no disponemos de datos sobre cuál es el tiempo a esperar más seguro. La posibilidad de retrasar o no el momento del embarazo es una cuestión a valorar con cada paciente y basada en la información de la que disponemos actualmente.

Preservación de la fertilidad

La posibilidad de que una mujer joven pueda quedarse embarazada de forma natural una vez finalizados los tratamientos depende de que no sufra un daño ovárico irreversible. Dado que algunas terapias muy empleadas en el abordaje del cáncer de mama pueden provocar esta situación, antes de iniciar un tratamiento es necesario ofrecer a este grupo de pacientes la posibilidad de preservar su fertilidad mediante los diferentes métodos conocidos actualmente y adaptando estas  herramientas al caso concreto de cada mujer.

Tradicionalmente, el daño ovárico se ha valorado por una ausencia de menstruación inducida por los tratamientos. La quimioterapia es una de las terapias oncológicas utilizadas para tratar el cáncer de mama que produce una alteración del funcionamiento de los ovarios de la mujer, pudiendo provocar la ausencia transitoria de la menstruación (amenorrea) o permanente (menopausia). Los medicamentos que se utilizan durante un tratamiento de quimioterapia no afectan de igual modo a la fertilidad de todas las mujeres: el riesgo de amenorrea y menopausia en mujeres con cáncer de mama está relacionado con el tipo de tratamiento y, sobre todo, con la edad. La función ovárica, en muchos casos, podrá recuperarse tras la suspensión del tratamiento con quimioterapia, aunque es cierto que cuanto más joven sea la mujer mayores probabilidades tendrá de ello, y menores si su edad es más avanzada. Los folículos de las mujeres jóvenes son más resistentes a la quimioterapia y en muchos casos, el fallo ovárico es reversible a los 6-12 meses tras el tratamiento. Por tanto, el fallo ovárico de la mujer tras iniciar un tratamiento de quimioterapia estará condicionado por el número de folículos que se encuentren en el ovario en el momento que ésta inicie el tratamiento. Si el número de folículos remanentes no es elevado o la toxicidad del fármaco es muy alta, lo más probable es que el fallo ovárico sea de carácter permanente. El daño ovárico puede producirse asimismo en mujeres jóvenes que no presentan amenorrea inducida.

La evaluación del riesgo de fallo en la función ovárica de la mujer que se somete a un tratamiento de quimioterapia resulta complicada debido a que la mayoría de éstos suelen incluir más de un fármaco y se administran durante varios ciclos y en diferentes dosis. A pesar de esto, los estudios publicados sobre la incidencia de fallo ovárico tras el tratamiento de quimioterapia y el conocimiento del grado de toxicidad gonadal de los fármacos utilizados ayudarán a evaluar del impacto del tratamiento de quimioterapia en la fertilidad de la mujer.

La posibilidad o el hecho de una infertilidad secundaria al tratamiento frente al cáncer puede generar estrés psicológico, y muchas pacientes están interesadas en conservar su fertilidad y función reproductora futura en el momento del diagnóstico del cáncer. En algunas pacientes, la posibilidad de que disminuya la fertilidad puede influir en las decisiones sobre el tratamiento. Por todo ello, es importante prestar especial atención a los posibles problemas de fertilidad cuando se produce el diagnóstico de cáncer.

Actualmente, menos del 10% de las supervivientes de cáncer de mama quedan embarazadas, y una reducida utilización de estas herramientas y el miedo de las pacientes producido por una falta de información pueden ser en parte causa de este escaso porcentaje de embarazos. También se ha reportado que las mujeres remitidas a unidades de fertilidad optan por someterse a estas técnicas en un porcentaje muy bajo (12%).

Las técnicas de preservación de la fertilidad en mujeres con cáncer de mama disponibles a día de hoy son la criopreservación de embriones, la criopreservación de ovocitos, criopreservación de la corteza ovárica y análogos LHRH. La criopreservación de esperma y de embriones/ovocitos son estrategias estándares para la preservación de la fertilidad en pacientes hombres y mujeres, respectivamente. Otros métodos se consideran generalmente como técnicas experimentales.

  • La criopreservación de embriones es la técnica que actualmente cuenta con una mayor experiencia en su uso y mayores probabilidades de conseguir un embarazo. Sin embargo, es poco utilizada debido a que requiere que la mujer tenga pareja o recurra a una donación de semen en el momento del diagnóstico y a que puede acarrear problemas éticos sobre la decisión del futuro embrión. Existen estudios que afirman que solamente un 25% de las pacientes que optan por la criopreservación de embriones acuden a ellos en los 5 años posteriores. Las causas que se barajan son el miedo de las mujeres a la recaída, a malformaciones en el feto o a transmitir la enfermedad a la descendencia.
  • La criopreservación de ovocitos para una posterior fecundación in vitro (FIV) es otra de las técnicas más empleadas en la preservación de la fertilidad en mujeres con cáncer de mama. Las técnicas actuales de vitrificación (congelación) de los ovocitos han mejorado mucho la viabilidad de los mismos, y aunque las posibilidades de embarazo son menores que con el empleo de la criopreservación de embriones, esta herramienta posee la ventaja de no plantear problemas éticos si los gametocitos finalmente no son utilizados para llevar a  cabo el embarazo.

Tanto la criopreservación de embriones como de ovocitos requieren de una estimulación ovárica previa, es decir, de la administración de medicamentos con hormonas que estimulen a los ovarios a producir un número adecuado de ovocitos que permitan el uso de las técnicas de reproducción asistida. Esta necesidad ha provocado que muchos oncólogos, sobre todo en el pasado, rechacen ambas técnicas por el riesgo que una estimulación estrogénica puede acarrear para las pacientes con cáncer de mama. En este sentido, cabe destacar que en la actualidad se emplean inhibidores de aromatasa en la estimulación ovárica y se comprueban niveles de estrógenos similares a los que se encontrarían en un ciclo ovárico normal. Por otro lado, hasta hace pocos años la estimulación ovárica requería asimismo de períodos largos de tiempo que retrasaban el inicio del tratamiento, pudiendo afectar de forma negativa al pronóstico de la paciente. Actualmente se está realizando en periodos mucho más cortos que pueden oscilar entre las 2 y las 3 semanas.

  • La criopreservación de la corteza ovárica tiene como finalidad recuperar la fertilidad de la paciente reimplantando el tejido ovárico extraído antes de comenzar el tratamiento una vez éste haya finalizado. Se trata de una técnica que cuenta con una menor experiencia de uso y éxito en un posterior embarazo que las anteriormente citadas. Eso sí, tiene la ventaja de no requerir estimulación ovárica ni demorar el inicio del tratamiento con quimioterapia, ya que no precisa que se realice en un día concreto del ciclo. La reimplantación de la corteza en la pelvis permite una concepción natural al cabo de unos meses, teniendo en cuenta que con esta técnica se pierden entre un 30-50% de los folículos primordiales extraídos, por lo que es un método incierto en mujeres mayores de 35 años con baja reserva ovárica.

El riesgo de implantación de células tumorales al reimplantar la corteza es muy bajo, por lo que se considera una técnica segura en este sentido. Como hemos visto, tanto la criopreservación de embriones como de ovocitos requerirán de métodos de fecundación in vitro en el futuro. La crioconservación de corteza permite la posibilidad de reimplantarla obteniendo así ovocitos que también podrán utilizarse para este tipo de técnicas.

  • El tratamiento con agonistas de hormona liberadora de la hormona lutenizante o análogos de LHRH han mostrado resultados controvertidos y actualmente no son aconsejados como método único, aunque según el caso puede ser un método complementario a otras técnicas. La eficacia de los análogos de LHRH se ha valorado sobre todo en función de la recuperación o no de la menstruación, no siendo éste un parámetro exacto para medir el daño ovárico. Recientemente, algunos estudios han comparado la administración de quimioterapia más análogos de LHRH versus solo quimioterapia como método de preservación de la fertilidad, encontrando un menor porcentaje de fallo ovárico y mayor de embarazo que en el grupo control y sin observar diferencias en cuanto a supervivencia libre de enfermedad.

Seguridad de técnicas de estimulación ovárica y de reproducción asistida en pacientes con cáncer de mama

Numerosos estudios han evaluado la seguridad de estas técnicas de preservación de la fertilidad y de la estimulación ovárica en pacientes con cáncer de mama. El mayor estudio prospectivo sobre esta cuestión empleó inhibidores de aromatasa para realizar la estimulación ovárica y mostró que esta técnica no incrementaba el riesgo de recaída ni impactaba en la superviviencia global en los 5 años siguientes al diagnóstico. Tampoco afectó a la supervivencia el hecho de que algunas pacientes tuviesen una mutación en BRCA (cáncer de mama hereditario) o que las técnicas se llevasen a cabo antes o después de la cirugía. Estos estudios nos permiten ser optimistas, aunque es necesario hacer seguimientos mayores que valoren la posibilidad de recaídas más tardías, que sabemos que pueden llegar hasta el 20% a 20 años en mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en fases tempranas.

Respecto a la seguridad de las técnicas de fecundación in vitro, gracias a estudios amplios conocemos que son seguras en la población general y que su uso no aumenta las posibilidades de padecer cáncer de mama en el futuro en mujeres sanas, tampoco en el caso de aumentar los ciclos de estimulación. En este sentido, son necesarios estudios específicos en mujeres con cáncer de mama para determinar realmente cuál es el riesgo de este tipo de técnicas entre las pacientes.

Por otro lado, se ha valorado la seguridad de la estimulación ovárica en mujeres supervivientes de cáncer de mama que quedaron embarazadas a través de estos métodos y, aunque no se ha encontrado evidencia de impacto de esta técnica en la superviviencia o riesgo de recaída, los autores manifiestan que se necesitan más estudios para valorar y confirmar estos datos.

En cuanto a la eficacia de estas técnicas en pacientes con cáncer de mama, se ha comprobado que estas mujeres tienen las mismas probabilidades de conseguir un embarazo por fecundación in vitro que aquellas que no tienen la enfermedad (con porcentajes de 39,7 y 32,3% de nacidos, respectivamente). Asimismo, sabemos que las mujeres portadoras muestran una respuesta ovárica normal en ciclos de fecundación in vitro: estudios que han evaluado esta herramienta en mujeres portadoras y no portadoras no encontraron diferencias en el número de ciclos de estimulación, número de ovocitos obtenidos, porcentaje de fertilización y porcentaje de concepción entre ambos grupos, lo que demuestra que mujeres sanas portadoras y mujeres con cáncer de mama con mutación BRCA tienen respuesta normal a los ciclos de fecundación in vitro.

Sin embargo, hay que señalar que entre las necesidades actuales en el conocimiento de la seguridad de las técnicas de reproducción asistida se encuentran obtener datos que demuestren la seguridad a largo plazo, así como mejorar los tiempos necesarios para realizarlas sin que el retraso en iniciar el tratamiento oncológico suponga un riesgo en su evolución. El estudio Cáncer de mama y el deseo de ser madre, promovido por GEICAM y coordinado por la Dra. Amparo Ruiz del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), el Dr. Juan de la Haba del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y las Dra. Marina Pollán del Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) busca profundizar en esta cuestión para evaluar con mayor precisión este tipo de embarazos y su seguridad, así como ofrecer a oncólogos y otros profesionales implicados en el abordaje del cáncer de mama herramientas necesarias para aconsejar con éxito a aquellas pacientes que desean quedarse embarazadas.

 

Fuente: GEICAM.

Sexualidad y Cáncer de Mama

Los tratamientos antitumorales producen unos efectos secundarios que pueden afectar a la vida sexual de la paciente de cáncer de mama: disminución del deseo, sequedad vaginal que le puede producir dolor con el coito y también otros efectos de tipo psicológico, como una baja autoestima.

La sinceridad con la pareja, el expresar abiertamente lo que te gusta y lo que no te gusta, dejar volar la fantasía y autoconvencerse de que la vida sexual puede continuar e incluso mejorar, son formas de luchar contra una situación que es tan real como superable. Es posible que para solucionar la sequedad vaginal haya que usar algún gel a fin de lubricar las zonas íntimas y poder hacer el amor sin dolor. Es posible también, y eso sólo depende de cada paciente y de su compañero, que sea el momento para descubrir que la sexualidad es mucho más que la penetración, que el placer no debe nunca etiquetarse y que se puede sentir mucho placer acariciando y dejándose acariciar en zonas que convencionalmente no han sido catalogadas como erógenas. El disfrute del sexo es una cuestión física  y psíquica, personal e intransferible que cada cual debe vivirla como mejor le parezca. No hay que obsesionarse si el orgasmo se resiste porque ese es el camino más corto para que desaparezca definitivamente de nuestras vidas. Es preciso vivir el sexo y dejar que el cuerpo se exprese como quiera.

Ciertamente, es muy duro sentirse mutilada cuando te han privado de una parte íntima y muy femenina, pero hay que pensar que esa situación no hace perder feminidad, que se puede seguir siendo seductora y gustar a los demás, sobre todo con el convencimiento de que lo que se ha extirpado es algo que sólo podía hacer daño y que, ahora, una vez liberada de un inquilino tan poco recomendable, no hay ningún motivo para no poder seguir disfrutando de la vida, del sexo, de la gente que amas, de los amigos y de todo aquello que nos motivaba antes de la intervención. Podemos y debemos seguir haciéndolo. Pensar así ayudará sin duda a ganarle la batalla al cáncer.

Referencias: